Un singular recorrido guiado por los escenarios de la famosa novela de Ignacio Manuel Altamirano nos muestra que el México de hoy no es tan diferente a la época de oro del bandolerismo.

Es una opción de viaje completamente original.

Son pocas las opciones en nuestro país de recorridos guiados de temática histórica y aun más escasas son las de recorridos centrados en un libro particular. Y además el asunto particular del libro que anima a esta ruta es el mundo sangriento del antiguo bandolerismo. ¿Así o más peculiar?

La ruta abarca Yautepec, Morelos, y sus alrededores, los rumbos en donde merodeó la banda de los Plateados en tiempos de Benito Juárez y donde Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893) ambientó su novela histórica El Zarco.

La obra fue escrita en 1886 por el maestro guerrerense (quien fue uno de los narradores mexicanos más célebres del siglo XIX), aunque se publicó en forma póstuma hasta 1901. Relata las historias de amor de dos muchachas, Manuela y Pilar, complicadas por la violenta presencia de los Plateados, un grupo de cientos de bandoleros—hoy diríamos “una banda del crimen organizado”—que efectivamente se dedicó a los asaltos, el secuestro y el asesinato en aquella zona a principios de los años sesenta del siglo XIX.

Hoy es quizá la novela mexicana decimonónica más leída en nuestro país, aunque eso se lo debemos menos a sus virtudes, que al empeño de los maestros en programarla como lectura obligatoria en secundaria y preparatoria.

Hacienda de Apanquetzalco, contemporánea a Los Plateados (Crédito: Luis Romo Cedano)

En el centro de la ciudad también se observan algunos edificios virreinales y decimonónicos, además del ancho cauce del río Yautepec y los lejanos cerros de las Tetillas, el antiguo paso obligado en dirección a Cuernavaca. Uno se da perfecta idea de cómo pudo haber sido la sencilla vida cotidiana de Manuela y Pilar antes de que iniciaran los líos con el Zarco.

La hacienda de Atlihuayan, donde vivía y trabajaba el herrero Nicolás (a quien Manuelita desprecia por su aspecto de indio), no se puede visitar porque ahora queda dentro de un fraccionamiento cerrado al sur de la ciudad. Desde la carretera, apenas se ven sus enormes chacuacos (chimeneas, en náhuatl) y los elegantes remates de sus almacenes, pero nada mas.

Para compensar, los guías lo llevan a uno a la hacienda de Apanquetzalco, que aunque no aparece en la novela es contemporánea del relato. En el frontón de una de sus colosales trojes está escrita la fecha “1847”. Por sí sola, esta hacienda amerita tomar el tour. Bastante ruinosa y cubierta de enormes amates, es una suerte de Angkor Wat pequeña y decimonónica (no por nada la alquilan para bodas y eventos sociales). Los muros sin techos, las arquerías, la capillita, las fachadas y contrafuertes hendidos por gruesas raíces nos hacen recordar el desamparo del país en tiempos de la novela. Pareciera que en cualquier momento por uno de los vanos de piedra nos fuera a encañonar un tipo embozado con sombrero de ala ancha, chaleco bordado y pantalones con botonaduras de plata.

Por momentos no parece haber mucha diferencia entre nuestros tiempos y los de los bandoleros del siglo XIX (Crédito: Luis Romo Cedano)

El momento culminante del recorrido ocurre al salir de Yautepec y tomar una carretera hacia el desconocido sur. Ahí, detrás de un campo de cañas y cubierta de selva aparece Xochimancas, la mismísima guarida de los Plateados. El guía explica que fue una próspera hacienda jesuita hasta 1767, cuando la orden religiosa fue expulsada del imperio español, y al siglo siguiente se convirtió en el cuartel general de los bandoleros. Carcomida por los matorrales, las ardillas y los árboles, abandonada a su suerte en medio de la nada, resulta, sin embargo, magnífica. Y precisamente su espacio mejor conservado es la capilla, aquella que sirve como alcoba de El Zarco y a donde el cabecilla criminal mete a Manuela cuando la lleva consigo a Xochimancas.

Ahí mismo, los guías montan una breve representación teatral de una de las escenas finales de la novela, cuando las huestes de Martín Sánchez Chagollán se aprestan a colgar al Zarco frente a la mirada llorosa de Manuela. La ocasión sirve también para tomar un refrigerio.

La ruta del Zarco da pie para visitar otros puntos interesantes de Yautepec que redondean muy bien la excursión: un orquideario, la zona arqueológica (con una de las mayores pirámides de Morelos) y la acogedora cafetería El Refugio de Zapata. Sin duda se trata de un excelente recorrido literario-histórico cercano a la ciudad de México.

Luis Romo Cedano
Agosto de 2017

CÓMO TOMAR EL TOUR:

Se ofrece a grupos desde ocho personas (preferentemente desde Cuernavaca). El tour dura todo el día, e incluye desayuno y comida. Lo ofrece un touroperador formal y consolidado: Morelos Trails (Cel.: (777) 274 4753; oficina: (777) 244 8100; morelos.trails123@gmail.com ).

La aventura es interesante más allá del libro, pero si usted lo lee antes de ir lo disfrutará mucho más. No es una novela larga (unas 180 páginas). Hoy en día lo encuentra en cualquier librería en ediciones de Fontamara, Porrúa, Océano, Leyenda, Reims, Maan, Castillo, Selector y Lectorum, entre otras casas editoriales. Lo puede adquirir como libro impreso, libro digital o audiolibro, a precios que oscilan entre los 29 y los 208 pesos, aproximadamente.